Cómo controlar el riesgo de una inversión en acciones o CFD
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La parte más importante de invertir es la gestión del dinero. Ésta incluye determinar la parte de la cartera que desea arriesgar en una o varias operaciones y cuántos contratos garantizan su tolerancia al riesgo. Una administración adecuada puede suponer la diferencia entre una cuenta con éxito a largo plazo en el futuro y una que arroje pérdidas y quede diezmada en seis meses.
Si ha visto alguna vez un torneo de póquer por televisión, habrá notado una forma de gestión del dinero. Rara vez verá a los jugadores jugarse todas las fichas de una sola vez. Normalmente, sería una locura hacerlo.
Si los jugadores apuestan sólo una parte de su dinero en una sola mano, saben que, ganen o pierdan, contarán con medios para seguir en la siguiente. Por otro lado, si colocan todo de una vez, sólo podrán seguir una más si es que ganan. Esto supone una presión muy grande, y el jugador necesitará tener unas cartas muy buenas para justificar una apuesta tan arriesgada.
Los inversores más exitosos en sus negociaciones son aquellos que se han fijado unas normas muy bien definidas para regular sus operaciones. Estas normas les ayudan a evitar los riesgos de gestión del dinero y a mantener sus emociones bajo control.
Mantenerse vivo para poder negociar un día más
Este es el mejor consejo que puede recibir antes de invertir. Independientemente de si acierta o se equivoca en su análisis de negociación, si se mantiene vivo para seguir un día más, sabe que siempre tendrá otra oportunidad para ganar.
Las dos normas siguientes le indicarán lo que deberá hacer para poder sobrevivir en el mercado de acciones y de CFDs, pero en tanto haya comprendido y asimilado la primera norma, estará en situación de ventaja respecto a la mayoría de sus competidores.
El factor que provoca que se extralimite la mayoría de los inversores y tire por la borda sus cuentas, es la codicia. Cuando esto ocurre, asumen riesgos innecesarios. Muchos, también, se pasan horas tratando de hallar el indicador técnico o la noticia económica que constituya el “Santo Grial” de la inversión. Creen que si siguen a rajatabla lo que señalan el indicador técnico o la noticia económica, no tendrán que volver a preocuparse de sufrir pérdidas en su negociación, que siempre acertarán. Oirá hablar de este fenómeno como el “secreto” de la inversión.
Por desgracia, todo ese tiempo y esfuerzo son inútiles, porque no existe tal secreto. Lógicamente, lograrán identificar un indicador técnico que ofrezca notables beneficios durante un período de tiempo concreto en la historia del mercado, pero al producirse un cambio de tendencia pronto se pondrá de moda otro nuevo.
También, pueden encontrar una noticia financiera que haya venido esperando en los últimos meses y pensar que han hallado la clave para invertir con éxito. Pero, una vez más, la Bolsa cambiará y tendrán que conseguir otra.
Saber hasta dónde está dispuesto a arriesgar
Esto es imprescindible antes de invertir. Esta norma es el principio básico para sobrevivir y poder negociar un día más. Si no arriesga una parte muy grande de su cuenta en una sola operación, sabe que siempre tendrá dinero suficiente en la cuenta en la jornada siguiente, incluso si pierde lo que puso, para volver a intentarlo.
En otras palabras, no es una buena idea jugarse todo el dinero en una o dos operaciones porque nunca se sabe lo que va a pasar en el mercado.
Lo primero que deberá hacer es determinar qué porcentaje de su cuenta desea perder en una inversión. Una vez que haya decidido esto, el resto es una mera operación matemática. A la mayoría le gusta tomar el 2% del saldo total en una sola compra.
Si bien se trata de una regla empírica general, tendrá que determinar cómo de agresivo o conservador quiere ser. Si desea optar por lo primero, arriesgaría un porcentaje mayor de su cuenta en una sola operación. En cambio si desea lo segundo, colocará un porcentaje menor de su cuenta en una sola operación.
Si desea ser más agresivo, plantéese arriesgar entre el 2 y el 5% en cada negociación y si es más conservador, entre el 1 y el 2%. Si pone demasiado, probablemente no estará en disposición de negociar durante muchos días. Si usa demasiado poco, no ganará mucho.
Una vez que haya determinado el porcentaje de su cuenta que desea arriesgar, todo lo que debe hacer es introducir ese número en la siguiente ecuación: Balance de la cuenta x porcentaje de riesgo = importe arriesgado.
Por ejemplo, imagine que tiene un balance en su cuenta de 50.000 dólares y que desea arriesgar el 2% de su cuenta en una operación. Si introduce dichas cifras en la ecuación, verá que no debería arriesgar más de 1.000 en una sola operación (50.000 x 0,02 = 1.000).
Una cuestión que debe recordar es que este es el importe máximo que desea arriesgar en una sola inversión. Puede colocar más fracciones diferentes negociaciones. Si tuviera tres a la vez, por ejemplo, sólo operaría hasta 1.000 dólares en cada uno, pero el importe total arriesgado alcanzaría los 3.000. Una vez que haya decidido cuánto desea usar, estará listo para decidir su volumen de negociación.
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