Si ha leído informaciones sobre noticias financieras, habrá visto comentarios que apuntan a que los futuros cotizan al alza o la baja. Por supuesto, no son ellos los que registran estos movimientos, sino que los precios de los contratos los que fluctúan en ambas direcciones. Estos varían todos los días, por lo que hay que aprender a determinar el rumbo que pueden tomar.
Los operadores siguen la huella de las posiciones pasadas mediante el uso de gráficos. Con esto, están en condiciones de prever con precisión el posicionamiento que más adelante adoptarán los futuros gracias al análisis técnico.
Negociando con la tendencia
La identificación de la tendencia y la negociación es vital para cosechar éxito como operador. El mercado de futuros puede ser un lugar cargado de emociones y en el momento que los traders comienzan a empujar el precio de un contrato hacia una u otra dirección, otros suelen seguir su ejemplo e impulsarlo hacia el mismo lado.
Cuando perciba que se avecina un impulso creciente tras el movimiento de un futuro, serán muchas las posibilidades de que mantenga idéntico rumbo. Llegados a este punto, se incrementan sus opciones de ganar dinero negociando con arreglo a la tendencia. Por lo general, actuar en contra de ella suele traducirse en pérdidas.
Estas nos indican el rumbo que con toda probabilidad seguirán los precios. Si los operadores han optado porque reciba un impulso alcista, deberá comprarlo para obtener un beneficio y viceversa.
Si no logran ponerse de acuerdo sobre la dirección que debe tomar y está recibiendo impulsos hacia ambos lados, deberá comprarlo y venderlo alternativamente o esperar hasta que la señal sea clara con vistas a ganar dinero.
Las tendencias no indican movimientos fijos al alza o a la baja. Normalmente, fluctúan siguiendo un movimiento de acordeón. Las alcistas a menudo registran una variación en esa dirección durante un tiempo y, luego, ceden parte de sus ganancias antes de regresar y moverse hacia arriba de nuevo.
En cambio, las bajistas a menudo registran una variación en esa dirección durante un tiempo y, seguidamente, recuperan una parte de sus pérdidas antes de regresar y caer de nuevo.
Las tendencias se mueven siguiendo un movimiento de acordeón porque los diversos operadores tienen diversas perspectivas respecto del rumbo que van a seguir los precios de los contratos. Esto provoca que fluctúe al alza o a la baja dentro de una misma tendencia.
Cuando la mayoría consideran que futuro cotizará en una misma dirección, pueden ejercer un dominio sobre la minoría que no está de acuerdo con ellos. Cuando esto ocurre, su cotización inicia una tendencia y suele desplazarse en una misma dirección durante un tiempo hasta que estos pierden la confianza en un impulso.
Como esto le ocurre a la mayoría, la minoría puede momentáneamente ejercer su influencia y desplazar el precio hacia la dirección contraria para volver sobre parte del movimiento anterior.
No obstante, una vez que los primeros recobran el aliento y deciden reanudar el impulso, el contrato dará un nuevo giro y continuará en la dirección anterior. Siempre que cambia de dirección y comienza a moverse en el sentido contrario, dibuja una nueva subida o bajada.
Los contratos con tendencia alcista forman una escalera de subidas y bajadas cada vez más altas.

Los contratos de futuros con tendencia bajista forman una escalera de subidas y bajadas cada vez más bajas.

Los contratos de futuros con tendencias laterales forman una serie de subidas y bajadas de aproximadamente el mismo nivel de precios y una serie de caídas de aproximadamente el mismo nivel de precios.

Las tendencias, ya sean alcistas, bajistas o laterales, se pueden formar en diversos períodos de tiempo. Identificarlas en cada etapa y ser capaz de alinearlas en su análisis es crucial para obtener éxito como operador de contratos de futuros.
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