El mercado financiero curiosamente en muchos países está dominado por hombres y son limitadas las mujeres que se acercan profesionalmente. Esto es una estadística lamentable ya que ellas podrían ser muy buenas operadoras, con su intuición y muchas veces su frialdad para no caer en la codicia, en la euforia, el temor y el pánico.
Las Bolsas con sus bonanzas y sus crisis van definiendo cambio de roles en el sexo femenino. Algo muy simple y básico: cuando suben se dan fenómenos de inclusión, hacen que el talento más valorado sea la inteligencia y la libertad existente y la tolerancia hace crecer su valor a un nivel de igualdad con el hombre.
La mujer puede ser tan o más inteligente, eso es algo que viene naturalmente, y, por lo tanto, en los mercados alcistas, es donde se produce su aparición en la escena de la economía, de la política de la sociedad y corporativa
Muchos especialistas en la corriente feminista dicen que nació en 1974, en el piso de Wall Street y la participación femenina ha crecido de la mano de la subida bursátil, donde el talento más valorado era la inteligencia. Es así que surgieron numerosas empresarias, muchas ejecutivas exitosas.
También, se da lo contrario cuando se producen caídas: el talento más valorado es la fuerza, para contener el caos y la crispación social, se necesitan líderes fuertes. Muchas veces esto desemboca en conflictos armados, en mercados bajistas y es el hombre el que mayoritariamente forma parte de las fuerzas armadas que libran los combates.
La mujer, en general, con raras excepciones, se refugia como eje familiar, en el cuidado de los hijos, mientras muchos de sus esposos están alistados en las reservas, o en el ejército, o directamente en el terreno de batalla.
Por eso, los mercados alcistas benefician el rol femenino por su inteligencia, tolerancia y amplitud que existe en el humor social y hace que más espacios se abran en su favor.
En cambio, los bajistas desvirtúan su rol ya que llevan a la caída de los valores morales. Así, lo que está bien es cuestionado en una crisis y se producen las peores manifestaciones de crispación social que colocan al hombre en la violencia y en el conflicto para defender sus intereses y supervivencia.
El poder y la fuerza surgen como los valores a tener dentro del caos reinante en una crisis severa y, en ese entorno, la mujer con su naturaleza pasa a ser más débil que los varones y pierde parte de las posiciones que había ganado.
Las corrientes feministas tienen su vigor en el mercado alcista y su apogeo, por su inteligencia, cerca de los techos y también su decadencia en los mercados bajistas y cerca de sus pisos.
Por ejemplo, la actual presidente de la Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fue electa con amplia mayoría en 2007 en el índice Merval en los 2.300 puntos (700 dólares) en medio de una subida histórica del mercado local.
En Latinoamérica, ocurrió algo similar en Chile cuando Michelle Bachelet fue ungida como primera mandataria. El suyo es un ejemplo de un mandato exitoso al punto de que cuando dejó el gobierno en 2010 tenía un índice de aprobación y aceptación que le hubieran permitido la reelección de haber tenido esa posibilidad. Todo esto con las Bolsas subiendo.
Extraído del libro El poder de los mercados, de Roberto Ruarte (editorial Turmalina)
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