Los sistemas algorítmicos de negociación de divisas son sistemas matemáticos concebidos para realizar transacciones de monedas automáticamente por nosotros, sin que debamos intervenir en ellas.
Instituciones financieras como bancos y agencias suelen emplear este sistema para operar con grandes volúmenes de divisas, con la intención de obtener beneficios de forma lenta, pero segura. Sin embargo, con la eclosión de la negociación en el mercado de divisas por los minoristas, muchos inversores independientes comprobaron las ventajas de emplear esta metodología.
La principal ventaja de estos sistemas es la velocidad a la que se pueden realizar operaciones, dado que un ordenador puede reaccionar mucho más rápido que los humanos. Esto permite aprovechar oportunidades en el mercado que a un operador humano le resultaría complicado realizar; y eso sin contar con la posibilidad de reaccionar a tiempo.
Básicamente, los algoritmos de negociación están programados para buscar determinados patrones en las fluctuaciones de los precios de las divisas, y comprar o vender cuando se dan unas condiciones específicas. Existen muchas variaciones de los algoritmos de negociación de divisas. Algunos están programados para buscar oportunidades de arbitraje, y la diferencia entre los diferenciales de distintos proveedores prácticamente garantiza un beneficio, si se identifican y se reacciona a tiempo.
Otros se basan en modelos estadísticos, cuyo objetivo es predecir la dirección de los precios de la divisa en base a las tendencias observadas. De todos modos, los algoritmos pueden programarse según las consideraciones del operador.
Se pueden configurar algoritmos para reducir el "ruido" de un gráfico de divisas. Esto es, las leves oscilaciones al alza y a la baja que ocultan las tendencias subyacentes en el precio de una divisa.
También se pueden programar algoritmos que ejecuten grandes órdenes al precio más bajo posible, algo que se puede lograr de varias formas. Pero en general, los algoritmos más exitosos suelen ser aquellos programados para buscar lotes de beneficios rápidos a corto plazo, que se añaden a un beneficio neto mayor durante toda una sesión o incluso a veces, períodos más largos.
Muchos consideran que la negociación con algoritmos es el futuro del mercado de divisas. De hecho, en el mercado de forex global, la mayoría de las operaciones son ya automáticas y no manuales. Si bien ha quedado probado lo bien que funciona este tipo de negociación con grandes inversores interbancarios, realmente no quedan tan claras las ventajas para los inversores de divisas minoristas. La razón es que los costos operativos para los operadores minoristas suelen ser significativamente superiores a los que deben asumir los bancos por negociar con grandes volúmenes. Esto significa que las estrategias para realizar múltiples operaciones pequeñas para obtener un beneficio neto importante podrían no funcionar, dado que los beneficios pequeños a menudo se pueden compensar con los costos operativos.
Otro problema fundamental con los sistemas de algoritmos es que los mercados son impredecibles por naturaleza; si una fórmula ha funcionado en el pasado, no hay ninguna garantía de que a futuro así sea. Al igual que ocurre con los gráficos de análisis técnicos, lo mejor es percibir este tipo de sistemas de negociación como una herramienta más a nuestra disposición en lugar de sustituir nuestro trabajo de investigación y nuestra intuición.
Si se usan con criterio, estas herramientas pueden ayudarnos a mejorar nuestros márgenes de beneficios. Pero si no tenemos cuidado, configurar un algoritmo para realizar operaciones por nuestra cuenta puede conllevar importantes pérdidas.
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