En el mundo de las inversiones y los mercados financieros, mantener una permanente actitud de aprendizaje y mejora continua resulta de vital importancia para adaptarse a un escenario siempre cambiante y cada día más desafiante. En ese sentido, mantener un diario de operaciones puede resultar ser una herramienta de gran provecho que ayude a garantizar la coherencia en las transacciones, más allá de los impulsos emocionales y a aprender tanto de aciertos como de errores para mejorar la toma de decisiones.
Cada inversor tendrá su propio estilo: cuestiones como el plazo de las operaciones, los motivos para tomar determinada posición o los diferentes sistemas de gestión del riesgo son propios de cada uno, y no pueden generalizarse estos parámetros para operadores con diferentes filosofías.
Sin embargo, un diario de operaciones puede resultar de gran utilidad para cualquier clase de inversor más allá de sus estrategias particulares. Básicamente, se trata de un documento escrito que detalla el porqué de determinada operación, la fecha en la cual se decidió e implementó la misma, y la evolución de dicha posición en el tiempo. Conviene también establecer las causas que se consideran más probables como determinantes del éxito o fracaso de cada transacción.
Un agregado interesante que se puede hacer a esta clase de documentos consiste en establecer de antemano bajo qué escenarios o a qué precios se piensa desarmar la posición, ya sea que ésta resulte o no como lo deseado. Quienes se basan en el análisis técnico podrán identificar niveles en los gráficos como posibles escenarios de salida, mientras que los partidarios del análisis fundamental establecerán cuestiones tales como la evolución de los resultados de la compañía o sus ratios de valuación como determinantes del cierre de una operación.
En ambos casos, planificar estas posibilidades antes de tomar la decisión de compra puede ser de gran ayuda para mantener la disciplina y la objetividad cuando llegue el momento indicado. Muchos inversores suelen cometer el error de enamorarse de las posiciones ganadoras y dejarlas correr durante demasiado tiempo o, por el contrario, no resignarse a asumir las pérdidas y correr el riesgo de que los mercados se les sigan moviendo en contra e ir incrementando el saldo perdido de las posiciones. Al establecer estas cuestiones de manera anticipada, se reducen las posibilidades de cometer estos errores tan habituales.
Además, un diario de operaciones puede ser de gran utilidad a la hora de repasar la performance del inversor a lo largo de los años, buscando identificar las principales causas de aciertos y errores, mejorando los aspectos más débiles y buscando sacar provecho de las fortalezas de cada operador al máximo posible.
En ocasiones, puede suceder que ciertas condiciones de mercado no sean demasiado convenientes para determinada estrategia de trading, y repasando los resultados de sus transacciones pasadas, el inversor puede tomar conciencia de esto y reducir los riesgos en situaciones de condiciones adversas para su estrategia. Tal vez, puede suceder que el operador no tenga la paciencia para esperar a que los puntos de entrada sean los indicados y analizando la performance de sus inversiones logre reconocer el error y trabaje para solucionarlo en el futuro.
En definitiva, las inversiones financieras no son tan diferentes a otros ámbitos de la vida. Tener la capacidad para analizar y evaluar nuestra performance en el tiempo puede ser una herramienta de gran importancia para mejorar sostenidamente nuestra performance. El diario de operaciones puede ser una herramienta bastante interesante para encarar a conciencia esta clase de procesos.
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