Los dividendos crecientes, una clave para invertir en acciones
Andrés Cardenal, Sala de Inversión América SUSCRIBIRSE
Los dividendos han sido uno de los temas que han ganado más importancia en los últimos años dentro del mundillo de los inversores. Diversos estudios académicos sustentan sus bondades a la hora de generar una mejor ecuación de retorno y riesgo ya que se convierte en una ventaja valorada en tiempos de alta incertidumbre económica.
Las empresas que logran aumentarlos regularmente son las que muestran una fortaleza financiera, por lo que terminan reflejando su solvencia y capacidad para generar flujos de caja crecientes a lo largo del tiempo.
El compromiso del management con esta política también funciona como una herramienta para controlar los riesgos. Si debe incrementarlos asiduamente, se asume que existe un menor margen para maniobras de alto riesgo como grandes adquisiciones o la toma excesiva de deudas ya que requiere de un manejo prudente de los ingresos de dinero de la firma.
Otro de los factores que han beneficiado a estos activos es el bajo nivel de tasas de interés que se observan en todo el mundo. Los Estados Unidos, la Eurozona o Japón tienen programas monetarios claramente expansivos, lo que implica que la rentabilidad que brindan muchos de sus bonos ha dejado de ser atractiva para los inversores.
En este sentido, muchos han decidido salir de este mercado y buscar oportunidades de mejor rentabilidad en acciones con dividendos. Si bien suelen ser más volátiles y por cuestiones de riesgo no podrían remplazarlos completamente dentro de un portafolio, a los precios actuales, muchos de estos papeles parecen mostrar un potencial de retorno más tentador.
También, puede resultar reconfortante, desde el punto de vista psicológico o emocional, colocar el dinero en compañías con esta clase de política ya que el contar con un pago recurrente en efectivo ayuda a asegurar una determinada rentabilidad a pesar de los vaivenes que puedan tener los precios de mercado en el corto plazo.
Además, los dividendos son más visibles y transparentes que otras medidas de valor como podrían ser las ganancias de la empresa, ya que se trata de pagos en efectivo, que están menos sujetos a interpretaciones regulatorias o maniobras contables.
En tiempos en los que la confianza de los inversores en los titulares de las compañías y organismos regulatorios escasea, los desembolsos de dinero siguen siendo una buena herramienta para generarla.
Las que logran aumentarlos durante décadas, más allá de las circunstancias económicas de cada momento, logran un mayor prestigio con el paso de los años. En muchos casos, son excelentes candidatas para comprar a bajos precios en tiempos de debilidad transitoria, ya que las respalda su fortaleza fundamental a largo plazo.
Ya sea por el valor de los dividendos a la hora de generar retornos para los accionistas o en función de lo que representan sobre la confiabilidad y estabilidad de un negocio, existen importantes motivos para prestar atención a esta política en una empresa a la hora de tomar decisiones de inversión.
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