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La importancia de analizar la liquidez operativa de una empresa antes de invertir en acciones y bonos

Gustavo Neffa, Sala de Inversión América   SUSCRIBIRSE

A los inversores nos gusta saber si una empresa puede enfrentar sus obligaciones. De no logarlo, es porque tiene un problema de liquidez, que no hay que confundir con uno de solvencia, que es algo más serio. Para saber si va a pagar sus deudas, se tienen que analizar dos grandes conceptos: su voluntad y capacidad para abonarlas.

Es muy difícil medir la primera, porque depende del deseo (o no) del emisor de querer saldarlas, responsabilidad que recae en la figura de un gobernante o un director ejecutivo de una compañía. Pero existe un indicador para cuantificar la segunda: el ratio de liquidez, que intenta medir la capacidad de una compañía para repagar sus obligaciones.

Este se construye comparando los activos más líquidos, aquellos que pueden ser más fácilmente convertibles en cash (en un plazo de 12 meses) con sus deudas de corto plazo. Eso equivale a mirar su capital de trabajo en términos relativos, no absolutos.

Pero nunca un solo indicador es garantía de un buen análisis de los fundamentals de una empresa, de hecho el ratio de liquidez varía de un sector a otro debido a la relevancia de los activos fijos: una manufacturera siempre tendrá uno menor al de una de servicios, y una de procesos automatizados (petroquímicas, siderúrgicas, aluminio, etc.) estará muy por debajo otra con poca inversión en activos fijos. Cuanto más elevada sea esa relación, compañía podrá enfrentar sus deudas de mejor manera en el futuro cercano y cubrir sus necesidades operativas en forma normal y viceversa.

Además de tener que analizar otros indicadores para llegar a la conclusión de que no tiene dinero para pagar sus deudas (el ratio de cobertura de intereses con el EBITDA), éste sólo tiene en cuenta los vencimientos en los próximos doce meses. Si tiene un importante vencimiento a comienzos del segundo año, el inversor deberá tomarlo muy en cuenta, y es ahí donde se necesita sacar el “analista” de adentro.

Un elevado ratio de liquidez no es ni bueno ni malo. En forma contraria al sentido común, se basa en la liquidación de todos los activos corrientes de una firma para enfrentar todas saldar sus obligaciones en un momento determinado, todo junto. En realidad, lo más probable es que esto no ocurra.

Tendríamos que incorporar al análisis del factor tiempo para que sea más real, o sea, lo relevante es cuánto tardará en convertir sus activos corrientes en efectivo sin tener que “regalarlos” o desprenderse de ellos a precios muy por debajo de lo real para acelerar ese proceso.

La mayor diferencia entre los distintos ratios son el tipo de activos usados en su cálculo: existe una derivación del de liquidez básico (activos corrientes divididos por los pasivos corrientes) que lo hace más conservador, o el de liquidez “acida”, que excluye a los inventarios de los activos corrientes dado que no son tan fácilmente convertibles en efectivo.

Más refinado aún es el cash ratio, que es el indicador de liquidez de una compañía que sólo mide la proporción de dinero en efectivo y equivalentes, así como los fondos invertidos que se encuentran en el activo corriente respecto a los pasivos corrientes.

De cualquier forma, se necesita la mano del “analista” para hacer una mejor evaluación porque muchas veces ver balances con mucho efectivo disponible o invertido a tasas de mercado libre de riesgo o en activos que no representan la actividad núcleo o central denota una debilidad.

Es un punto flaco que la firma no encuentre un uso genuino y productivo para invertirlos. La teoría de las finanzas corporativas indica que un inversor elige comprar acciones de una empresa porque tiene economías de escala, sortea las indivisibilidades, posee el know-how o es más eficiente que uno. Si tiene todos plazos fijos en sus activos, para qué adquirir sus papeles, si uno puede hacerlo por su cuenta. Arriba de un valor de uno, este indicador ya denota un problema.

Además de los ratios de liquidez corriente, ácida y de efectivo disponible, es necesario analizar el ciclo de conversión del efectivo, que muestra cómo una compañía transforma su inventario o sus acreencias comerciales en efectivo.

Por ejemplo, si el ratio de liquidez ácida es elevado (incluso restándole los inventarios al activo corriente), aún así la empresa podría enfrentar un problema de liquidez, porque sus clientes le pagan a 180 días y no al contado como podría pasar con otra que posea la misma liquidez ácida.

El ciclo de conversión del efectivo se expresa en días y representa los días que vende el inventario, cobra las acreencias y paga a sus proveedores. Cuanto más corto sea, la posición de capital de trabajo de la empresa será más líquida. Si se dividen los costos de mercadería vendida por 365 se obtienen el valor diario. Luego, se divide el inventario promedio de un período por el costo de ventas por día y se hace otro tanto con las cuentas por cobrar por las ventas divididas por 365 para obtener los días de cobro. Las fechas de pago se obtienen con las cifras de proveedores.

Este es un ratio al cual no se le presta mucha atención, pero es vital porque indica qué tan eficiente es una firma en manejar sus activos relevantes del capital de trabajo y provee una visión clara acerca de su habilidad en repagar sus deudas corrientes mirando que tan rápido convierte sus inventarios en ventas y sus ventas en efectivo, que usa para abonar sus cuentas.

Cuanto más extenso sea este ciclo y/o del cobro de las financiación otorgada a clientes y menor sea la posibilidad de “patear” los vencimientos con proveedores, más restringido estará el efectivo de circular en forma productiva. Si se extiende en el tiempo, tendrá más reducida sus habilidades de genera dinero en montos crecientes.

Observar el ratio de liquidez bruto de una compañía sirve pero no alcanza. Es importante saber la relación entre los activos y pasivos corrientes en términos relativos, pero a ese análisis hay que agregarle el tiempo en que los activos corrientes pueden ser convertidos en liquidez y sobre todo su capacidad de generar efectivo mirando al ciclo de conversión del efectivo.

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