La importancia de diversificar una cartera inversión
Gustavo Neffa, Sala de Inversión América SUSCRIBIRSE
Hay que sacar provecho del beneficio que provee en el portafolio no concentrar demasiado las tenencias en unos pocos activos. Es fácil de entender, pero difícil de aplicar en la práctica. Si bien la desviación estándar, que capta la volatilidad, es una de las medidas de riesgo más conocidas, no es la única y no siempre es la que mejor predice el riesgo futuro, pero es la que se toma en cuenta.
De hecho, el CAPM no la utiliza así sino sólo una parte dentro del cálculo del riesgo de un activo en relación al promedio de mercado de referencia, que se denomina beta. Además, existe un sinfín de factores que serían muy difíciles de modelizar como la liquidez, la calificación crediticia, el management, la opción de rescatar una emisión, de convertirla, el riesgo de seniority o prioridad de cobro en el caso de insolvencia financiera, etc.
Podría asumirse que la volatilidad capta todos esos riesgos, que tornan más fluctuante a un activo. Es como decir que la cotización de una acción debería reflejar todo lo bueno y lo malo que ocurre detrás de una empresa.
El cálculo del rendimiento de un portafolio es sencillo: mediante el promedio ponderado de los rendimientos esperados de los activos que lo componen. La ponderación de cada uno se realiza en función de su participación porcentual de la cartera.
Por ejemplo, si se poseen en cartera dos activos y el primero tiene un rendimiento esperado del 10% y el segundo del 20% y se invierten 150.000 y 50.000 dólares, respectivamente, el rendimiento del portafolio será: Rp = 10% x 0,75 + 20% x 0,25 = 7,50% + 6,25% = 13.75%
En cambio, el cálculo de su riesgo es un poco más complicado, dado que no sólo influye el promedio ponderado de las desviaciones de cada activo, sino que también lo hace la correlación entre ellos, que permite disminuir el riesgo total de la cartera.
Por ejemplo, si tiene acciones de una sola empresa en su cartera, recibirá el 100% del impacto negativo de un hecho económico que la perjudique, como una compañía petrolera frente a una fuerte bajada en el precio de la materia prima, que es su principal fuente de rentabilidad.
Pero si decide diversificarse en forma inteligente, es decir no comprando más papeles de firmas de ese rubro y adquiere otros que podrían reaccionar favorablemente a ese mismo impacto, recibirá inmediatamente y, a largo plazo, los beneficios de su decisión.
Si adquiere acciones de una aerolínea, previo estudio de sus fundamentals y eligiendo la mejor empresa acorde a criterios estandarizados de análisis de rentabilidad, solvencia, endeudamiento, entre otros aspectos, notará que se verá beneficiada ante la baja del precio del petróleo, ya que uno de sus derivados es el insumo para poder hacer volar a los aviones.
Si tiene en cuenta que los escenarios buenos y malos ocurren con la misma frecuencia, podrá notar en la siguiente tabla el impacto en el resultado neto combinado de las dos empresas en los dos escenarios, el primer de subida y el segundo de caída en el precio del petróleo.

Las ganancias se estabilizan, la volatilidad es cero y bajo los dos supuestos se gana plata. En cambio, se puede tener la mala suerte de contar con acciones de una sola empresa y que se dé el escenario adverso. Un inversor que posea papelea de cualquiera de las dos tendrá beneficios volátiles. Eso es lo que se trata de evitar diversificando: que lo que obtenido del conjunto se vuelva estable y, por ende, sus cotizaciones en el mercado.
En síntesis, la varianza del portafolio depende de las varianzas de cada activo, pero también de la covarianza que existe entre ellos. La matriz de ambas o la de correlaciones son las que van a mostrar los vínculos entre todos los activos.
Para medir qué tan bien se está diversificando tiene que conocer el coeficiente de correlación entre dos activos. Cuanto más bajo sea mejor. Dicho índice puede tomar valores entre 1 y –1. Si dos activos tienen correlación igual a 1, es perfecta, o sea que cuando el precio de uno sube 1%, el otro también 1%. Si es igual a –1, es perfecta pero inversa, o sea, cuando uno sube el 1% el otro baja un 1%.
¿Con cuántos activos se puede minimizar el riesgo del portafolio? Depende de la clase y del mercado en el que esté operando. No es lo mismo tener por ejemplo 100 empresas en los EE.UU. cuyo índice más representativo, el S&P 500, tienen cinco veces más de compañías, que tener las 14 firmas del Merval de la Argentina que concentran el 80% de las operaciones y el volumen de la Bolsa de ese país.
El riesgo individual de cada activo se puede eliminar o diversificar, es el llamado riesgo no sistemático. Pero si bien existen beneficios en esto, el riesgo de un portafolio no se puede eliminar totalmente sino minimizar, porque siempre los inversores se van a quedar con el riesgo de mercado, que es imposible no asumirlo: el inherente a determinada clase de activo o país.
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