Normalmente, los especuladores de futuros quieren comprar un contrato de futuros cuando creen que el precio va a subir y, sin embargo, quieren venderlo cuando creen que el precio va a bajar:

Los precios de los contratos fluctúan día a día. Su labor como especulador consiste en determinar la dirección que, en su opinión, van a adoptar y colocar sus negociaciones en consonancia.
Algunos mercados de futuros limitan la capacidad de movimiento de algunos contratos en un único período de negociación. Estas operaciones llevan aparejadas normas de fluctuación máxima de valores cuando registran un movimiento excesivo en una dirección.
En función del mercado y del contrato en cuestión, éstos pueden dejar de negociarse durante algunos minutos y, a continuación, comenzar de nuevo con un límite de precio, o dejar de operarse durante algunos minutos y, luego, empezar de nuevo con idéntico límite; o dejar de operarse ese día.
También, cuentan con lo que se conoce como umbrales de “límite superior” y de “límite inferior”. Si el precio fluctúa al alza o a la baja excesivamente, la negociación se detendrá durante algunos minutos para que los directores del mercado determinen si va a proseguir ese día o si debería pararse para mantener el orden y evitar que se vivan escenas de pánico.
Por otra parte, los compradores y los vendedores de contratos de futuros se dividen normalmente en dos grupos: “hedgers” y “especuladores”. Los primeros, son operadores que recurren a estos instrumentos para compensar aquellos riesgos a los que se enfrentan al negociar con las materias primas subyacentes reales que se cubren y con las oscilaciones de precios que llevan aparejadas.
Por ejemplo, un agricultor que cosecha maíz tiene que pagar el conjunto de semillas, fertilizantes, equipos y demás si quiere obtener un cultivo que pueda vender en época de cosecha. Desgraciadamente, no tiene forma de saber cuál será el precio en tiempos de cosecha.
Estos pueden ser buenos, pero si cuando vaya a venderlo el mercado presenta un exceso de oferta, su valor puede ser extremadamente bajo y perder prácticamente todo. Para evitar esto, puede vender contratos de futuros de maíz para cubrirse. Con eso, cierra el precio que obtendrá cuando, más adelante, coseche.
Si la cotización baja, podrá vender su producto a un precio inferior, si bien puede compensar las pérdidas con los beneficios que haya obtenido de los contratos de futuros.
Sin embargo, si el precio sube, podrá vender el maíz a un precio más alto, si bien puede que de los contratos de futuros que se deshizo deriven ciertas pérdidas.
Al final, el agricultor puede contar en cualquiera de los casos con unos ingresos relativamente estables. Para él, va a resultar imposible cubrir el 100% del riesgo al que se expone, pero puede mantenerse cerca.
Al ejemplo descrito se halla vinculada aquella compañía de producción alimentaria que debe comprar el maíz para trabajar, o la firma de etanol que lo precisa para fabricar combustible. Ninguna de ellas puede saber cuál será el precio que tendrá cuando lo necesiten en un futuro.
Los precios pueden ser bajos, lo que sin duda resultará ventajoso para ambas, o altos, lo que causará un impacto negativo en sus márgenes de beneficio. Con vistas a evitar que sus beneficios sufran pérdidas, pueden comprar contratos de futuros de maíz y cubrirse. Con ello, cierran el valor al que van a poder adquirirlo cuando más adelante, lo necesiten.
Si sube, se verán obligadas a pagar un precio más alto por el maíz, si bien pueden compensar las pérdidas con los beneficios que hayan obtenido de los contratos de futuros que hubieren comprado. Sin embargo, si baja, podrán adquirirlo a un valor más bajo, si bien de los contratos de futuros comprados se van a derivar ciertas pérdidas. Al final, pueden contar en cualquiera de los casos con unos márgenes de beneficio relativamente estables.
Para designar al agricultor, podrá emplear la expresión “hedger corto” porque vende, o adopta una posición corta, sobre contratos de futuros con vistas a cubrir los riesgos, y a las compañías, como “hedgers largos” porque compran, o adoptan posiciones largas, sobre contratos de futuros con vistas a cubrir los riesgos.
Los “especuladores” son operadores que utilizan estos instrumentos para sacar partido de las variaciones de precios de la materia prima subyacente que el mercado de futuros cubre.
Normalmente, no negocian con commodities reales cubiertas por el contrato de futuros en su actividad diaria. Es muy probable que figure en la categoría de operadores de futuros.
Los especuladores tratan de comprar contratos de materias primas que consideran que van a incrementar su valor y de vender los que creen que van a disminuir de valor. También, desempeñan un papel fundamental en el mercado de futuros, ya que proporcionan liquidez a los hedgers que tratan de compensar riesgos.
Estos últimos, asumen un riesgo cuando entran en una negociación. Dicho de otro modo, los hedgers trasladan el riesgo a los especuladores, que esperan obtener un beneficio.
Descargar aquí la versión de la plataforma SaxoTrader para ejecutar estas ideas.
http://latin.saxobank.com
Aviso legal: El contenido de este artículo está protegido por copyright, y no puede ser usado ni redistribuido sin previo consentimiento escrito. Para solicitarlo, envíe un correo electrónico a info@saladeinversion.com.