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Psicología para los que operan con divisas

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Los inversores en divisas compiten en los mercados tanto con otros como con ellos mismos.

Con frecuencia, le ocurrirá que al operar pasará a ser su propio peor enemigo. Todos se dejan llevar por las emociones y necesitan encontrar una respuesta a su ego y demostrarse que saben lo que están haciendo y que son capaces de cuidarse a ellos mismos.

También, tienen un instinto natural de supervivencia. Todas las emociones e instintos pueden combinarse y aportar en cualquier momento éxito en las negociaciones. No obstante, la mayor parte del tiempo se llevan lo mejor de cada uno y, a cambio, dejan pérdidas, a no ser que se aprenda a controlarlas.

Muchos inversores en divisas creen que la solución perfecta sería un divorcio completo de ellas. Por desgracia, es casi imposible y en realidad algunas pueden ayudarle a incrementar el éxito en sus operaciones.

Su mejor opción consiste en aprender a comprenderse a uno mismo en la faceta de inversor. Identifique sus puntos fuertes y débiles y seleccione el estilo de negociación que mejor se adapta a sus características.

Tendencia al exceso de confianza

Consiste en una creencia desproporcionada en sus capacidades como inversor en divisas. Si alguna vez se encuentra con que al pensar en sí mismo la imagen que le viene en mente es que tiene todo resuelto, no le queda nada por aprender y tiene el dinero de la operación en el bolsillo, es probable que esté experimentando una tendencia al exceso de confianza.

A quienes le ocurre esto suelen encontrarse con situaciones complicadas debido a que negocian con demasiada frecuencia o posicionan un volumen superior al que sería recomendable puesto que buscan la jugada redonda.

Inevitablemente, acabarán entrando y saliendo, una y otra vez, de operaciones, anotando continuos altibajos en su cuenta, o arriesgando demasiado en aquellas que van mal y que terminan con buena parte de la cuenta.

Si desea saber si tiene tendencia al exceso de confianza formúlese la siguiente pregunta: “¿alguna vez me he lanzado sobre una negociación de la que acababa de salir, no porque detecté una nueva oportunidad de negocio sino porque consideré que en ningún caso podría equivocarme?”.

También puede preguntarse: “¿alguna vez he invertido más en una negociación de cuánto normalmente suelo porque sencillamente estaba seguro de que esa iba a ser la operación definitiva?”. Si le ha ocurrido, tenga cuidado con este tipo de tendencia.

La mejor manera de superar esto consiste en el establecimiento de una estricta serie de normas de gestión de riesgos que deberían, al menos, limitar el número de mercados, la cantidad de pares de divisas y de dinero de su cuenta que tiene intención de arriesgar en una única negociación así como la parte que tiene pensado perder antes de tomarse un descanso y valorar de nuevo su estrategia.

Al hacer esto, puede repartir de forma equitativa el riesgo entre los valores que formen su cartera.

Tendencia al anclaje

Consiste en la propensión a creer que el futuro va a ser tremendamente parecido al presente. Cuando en el presente es demasiado fuerte, el inversor no es capaz de percibir los cambios drásticos que pueden producirse debido a que los pares de divisas fluctúan y los elementos fundamentales que subyacen también se modifican.

Los inversores anclados tienden a encontrarse en situaciones complicadas, debido a que se convencen de que la tendencia actual nunca va a llegar a su fin y de que un cambio en la tendencia de los puntos fuertes de un país en concreto es prácticamente imposible.

Crean una vinculación emocional y siguen posicionando negociaciones que siguen un rumbo contrario a las tendencias actuales. Cada una les supone una pérdida de dinero cada vez mayor puesto que se están resistiendo a la corriente.

Si desea saber si es proclive al anclaje, formúlese la siguiente pregunta: “¿alguna vez he perdido dinero porque no podía aceptar que la tendencia había acabado?”. Si le ha ocurrido, tenga cuidado.

La mejor manera de superarla consiste en consultar gráficos que recojan intervalos de tiempo múltiples. Si en sus negociaciones se basa en los de horas, eche un vistazo a los de actualización diaria y semanal para ver el punto en el que se sitúan algunos de los niveles de soporte y de resistencia a largo plazo y cuáles parecen ser las tendencias más extendidas. Asimismo, debería ver los de corto plazo para saber cuándo tiene lugar una inversión corta. Una perspectiva más amplia le ayudará a evitar el anclaje en un punto concreto.

Tendencia a la confirmación

La tendencia a la confirmación consiste en la propensión a consultar únicamente la información que confirma sus propias creencias. A modo de ejemplo, si considera que el precio del par EURUSD va a subir, buscará aquellas noticias, indicadores técnicos y factores fundamentales que apoyen su teoría.

Los inversores que hacen esto tienden a ignorar señales de advertencia clave que en circunstancias normales les habrían protegido de pérdidas innecesarias. En su afán por construir un refugio para sus pensamientos, pasan por alto los hechos. En última instancia, acaban por luchar contra las tendencias y por perder dinero con cada una de las concepciones erróneas.

Si desea saber si es propenso a esto formúlese la siguiente pregunta: “¿con qué frecuencia busco señales que pueden ser erróneas en mi análisis?”. Si su respuesta es “rara vez” o “nunca” puede que busque confirmaciones y tendrá que tener cuidado con este tipo de tendencia.

La mejor manera de superarla es encontrar a alguien, o a un grupo de personas, con quien pueda hablar acerca de su negociación. Con suerte, no estará siempre de acuerdo con usted. Esto le ayudará a contemplar su operación desde perspectivas muy distintas y, en algunas ocasiones, le permitirá reforzar sus convicciones o cambiar de opinión.

Mantener la mente abierta le servirá para detectar movimientos nuevos y a evitar que conserve durante demasiado tiempo creencias pasadas.

Tendencia a la aversión a las pérdidas

Se fundamenta en la teoría de que el dolor causado por la pérdida de 1.000 dólares es mayor que la alegría que se desata al ganarlos. En otras palabras, el miedo es un factor de motivación más poderoso que la codicia.

Los inversores con pánico tienen muchas más posibilidades de situarse en posiciones de pérdidas que aquellos con capacidad para aceptarlas a corto plazo y entrar en otras negociaciones más rentables.

Mantenerse allí pone en peligro la estabilidad de su cartera puesto que este tipo de comportamiento, además de llevarle a incurrir en futuras pérdidas de mayor entidad, también le mantendrá apartado de mejores inversiones.

Si desea saber si forma parte de este grupo formúlese la siguiente pregunta: “¿alguna vez me he mantenido en una negociación que arrojaba pérdidas una vez superado el punto a partir del cual sabía que tenía que vender porque tenía la esperanza de que el precio de la acción cambiara el rumbo de su cotización y arrastrara las pérdidas?”. Si le ha ocurrido, tenga cuidado.

La mejor manera de superarla consiste en negociar con órdenes de pérdidas limitadas reales. Muchos inversores se convencen a sí mismos de que van a negociar con órdenes de pérdidas limitadas mentales y con excesiva frecuencia, no llegan a activar las mentales. Se dejan llevar por sus emociones y empiezan a racionalizar su elección de permanecer en la negociación hasta que dé la vuelta.

Tan pronto como entre en una operación, debería posicionar su orden de pérdidas limitadas. No deje que existan posibilidades de dejarse llevar por sus emociones.

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