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Qué es mejor: invertir con divisas a corto o largo plazo

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Qué es mejor: invertir con divisas a corto o largo plazoLa negociación con divisas es una actividad exigente, con muchos factores diferentes que pueden entrar en juego en cualquier momento. Existen dos tipos de operaciones, con sus propios problemas y dificultades: a corto y largo plazo.
Los buenos inversores no sólo conocen muy bien sus mercados sino que, también, saben cuál es qué estrategia es la que mejor se ajusta en cada momento, por lo que una de las claves es saber qué tipo de horizonte plantearse para cada transacción.
La negociación a corto plazo se aplica a quienes compran y venden a diario, tratando de realizar muchas operaciones y obtener beneficios rápidos en los movimientos horarios. En cambio los de largo pueden realizarlas en forma intradiarias, semanales o, incluso, anuales.
Las primeras requieren mucho tiempo, puesto que exigen estar atentos en todo momento a un mercado. Cualquier pequeño movimiento puede suponer un revés o una nueva oportunidad, por lo que hay que estar listo para reaccionar.
Los operadores a largo plazo pasan por alto deliberadamente los factores diarios y se fijan en el panorama con un enfoque más amplio. Esto conlleva menos esfuerzo, pero no por eso hay que nos desentenderse de la negociación. Esta estrategia parece garantizar beneficios en tendencias que duran semanas o años y todo se basa en detectar los puntos perfectos de entrada y salida.
En la de corto plazo, se expone a un gran riesgo, porque cuanto más transacciones realiza, más pérdidas puede afrontar por márgenes y gastos financieros, con lo que tendrá que ganar más dinero para obtener unos beneficios significativos.
Los de largo tienen que tener en cuenta los costos de rollover y las tasas de interés, así como el resultado de sus operaciones. Si hay una gran diferencia entre la divisa de compra y la de venta, pueden ver disminuir (o aumentar) su capital de forma significativa para cuando decidan cerrar su posición.
Los de corto plazo se basan en análisis técnicos y, a menudo, tienen que desarrollar un conocimiento exhaustivo de los indicadores que existen. Está claro que para dar con los que funcionen bien, hace falta un proceso importante de ensayo/error.
Los análisis fundamentales no sirven de mucho en este horizonte tan pequeño, porque no suelen entrar en juego, pero los inversores tienen que ser conscientes de dónde están negociando, en relación con las tendencias más generales y de la situación global de los mercados.
Por eso, necesitan algunas de estas herramientas por lo que suelen prestar atención a las noticias de la noche y a los datos macroeconómicos, ya que éstos provocan vaivenes en las Bolsas que pueden suponer beneficios o pérdidas en las negociaciones diarias. Los operadores suelen anticipar sus posiciones a estos eventos o bien conocen su mercado lo suficiente para reaccionar a cualquier movimiento secundario relacionado con estas variables.
Los de largo plazo también deben fijarse en los análisis técnicos, pero le dan mucha más importancia a los factores fundamentales como las perspectivas sobre la economía, las presiones subyacentes, las tasas de interés e, incluso, a cuestiones como el ciclo político.
A su vez, suelen conocer muy bien la historia de sus respectivos mercados. Saben qué acontecimientos han provocado agitaciones significativas en el pasado y cuáles son las señales que indican que está a punto de invertir o salir de una tendencia.
También, tienen que centrarse en las tasas de interés subyacentes y deben saber exactamente cuándo está previsto que se reúnan los comités de política monetaria de los bancos centrales de los diferentes países en los que se mueve.
La negociación a corto plazo es una actividad sometida a presión y estrés ya que tienen que ser capaces de asumir sin problemas las pérdidas, contar con la cabeza fría para tomar decisiones rápidas y contundentes.
Por último, los mejores operadores son los que saben cuándo deben salir. Si los mercados son volátiles o se mueven en rango, es posible ganar dinero pero, también, perderlo. Por eso, los aficionados deben aceptar que a veces hay que dar un paso al costado en situaciones turbulentas.
Los de largo plazo no se tienen que preocupar tanto por las fluctuaciones diarias y trabajan en un ambiente mucho menos sometido a presión. Sin embargo, tienen que saber medir sus nervios y ser valientes en sus convicciones.
Como tratan con movimientos prolongados del mercado, es importante no salir de las posiciones cuando dé la sensación de que la tendencia se está ralentizando, ya que podría no ser más que una corrección. Si esto ocurre, habrán cometido el pecado capital de recortar los beneficios y dar vía libre a las pérdidas.
No existe un método correcto o incorrecto. El factor más importante es que sea el más adecuado, dependiendo de la personalidad de cada uno y la cantidad de tiempo que se le puede dedicar a la negociación.
La mayoría de los operadores sin experiencia empieza haciendo transacciones de corto plazo, como primer contacto con la plataforma. Pero si esto sale bien, sería un error quedarse sólo con esta estrategia. Hay que probar también la de largo plazo antes de decidir cuál es la que realmente le va mejor ya que los inversores exitosos saben reaccionar a determinadas situaciones y conocen a la perfección las reacciones del mercado.

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