Materias primas: en torno a las condiciones meteorológicas, geopolíticas y ralentización
[26 jul 2012] Equipo de Estrategia, Saxo Bank SUSCRIBIRSE
Por tercer año consecutivo, la preocupación sobre la situación macroeconómica ha provocado un segundo trimestre de ventas masivas, tras un pequeño avance poco para resolver la crisis de deuda europea. Mientras tanto, China, que constituye la mitad de todo el crecimiento del consumo en los últimos años, continuó en su etapa de desaceleración y los Estados Unidos ha entrado en un leve bache. Los principales índices de materias primas sufrieron pérdidas, sobre todo el índice GSCI de S&P, en el que predomina el sector energético, que ha experimentado la mayor caída desde el colapso de Lehman Brothers, en 2008.
La desaceleración de la actividad económica ha provocado que toda la atención esté centrada en la reducción de la demanda; pero como ya hemos visto en muchas ocasiones, los precios bajos se curan con precios bajos. Además, tenemos un crecimiento de la oferta en horas bajas, niveles de inventarios bajos, escaso crédito bancario y falta de incentivos de inversión por parte de los productores, por lo que no podemos pasar por alto el soporte que puede crear todo esto para el precio. El índice general de materias primas DJ UBS recuperó más de un 61,8%, desde el mínimo de la recesión de 2009, hasta el máximo de 2011. Bajo nuestra óptica, las ventas masivas se debieron principalmente a la liquidación de posiciones largas de inversores sobreextendidos, dado que la economía global no está en absoluto cerca de los niveles de recesión, y porque en los próximos trimestres continuarán las expectativas de crecimiento.

Petróleo: oferta y demanda, bajo amenaza
Durante el segundo trimestre, en los mercados del petróleo, toda la atención ha pasado drásticamente de centrarse en las amenazas geopolíticas al suministro del crudo ante la desaceleración de la demanda. Para el tercer trimestre, el tono estará marcado por ambas cuestiones, con las especulaciones sobre cuándo recortará Arabia Saudita su producción actual que está en el máximo de los últimos 30 años. El compromiso de este país asiático y su intento de volver a situar los precios del barril en los 100 dólares durante el primer semestre, tras los elevadísimos precios, puede haber sentado ya las bases para un repunte en la demanda antes de lo esperado. Una vez alcanzado su objetivo, la pregunta será cuándo se va a reducir la producción. En nuestra opinión, esta decisión solo se tomará luego de que el impacto de las sanciones sobre Irán y el pico de la demanda de verano queden claros, o si el precio sigue cayendo sin control.
De todas maneras, una reducción por parte de Arabia Saudita no tiene por qué recibirse como una noticia alcista, puesto que incrementará el nivel de capacidad de almacenamiento disponible del reino y su capacidad para responder a futuras interrupciones de la demanda. El petróleo del Medio Oeste de los Estados Unidos, que estaba confinado, ahora está llegando a los mercados globales tras una inversión del flujo en el oleoducto de Cushign (Oklahoma), el centro de carga del crudo WTI. Esto debería contribuir a que en los próximos meses siga cayendo el descuento en el precio del Brent.
Desde un punto de vista técnico, las perspectivas apuntan a un movimiento cercano a setenta y pico. Pero el panorama fundamental sigue centrándose en un crecimiento constante aunque cada vez más lento de la demanda, que podría indicar que los niveles actuales son demasiado bajos y, fundamentalmente, el resultado de la aversión al riesgo y la liquidación de posiciones largas. Debido a que los precios elevados del petróleo actúan como un impuesto global al consumo, finalmente la caída de un tercio de los precios durante el segundo trimestre ayudará a la recuperación de la demanda. Pero, con la actual sensación de inquietud, no hay dudas de que los precios del crudo pueden pasarse fácilmente de frenada a la baja antes de que los fundamentales vuelvan a consolidarse. Tras la debilidad del crudo Brent en un primer momento, el petróleo volverá a encontrar soporte antes de volver al nivel de 100-105 antes del último trimestre.

Oro: cotización en rango
El oro sigue cotizando en rango entre 1.525 y 1.800 dólares por onza y ya ha mostrado resultados negativos en dos de los últimos tres trimestres. Antes de esto, tuvimos 12 trimestres seguidos de resultados positivos, algo sin precedentes; y un repunte tan fuerte a menudo requiere un periodo de consolidación y/o corrección. Los fondos de cobertura y otros inversores con apalancamiento cada vez están más frustrados por el rendimiento del oro, por lo que prácticamente se han dispersado. En junio, la posición larga neta en cuentas con apalancamiento se situó en su nivel más bajo desde el masivo proceso de despalancamiento de fines de 2008. En nuestra opinión, este factor, junto con los fundamentales favorables para el oro ofrecerá el soporte para el metal dorado durante el tercer trimestre. Entre los fundamentales, incluimos las actuales y negativas tasas de interés, con la Reserva Federal de los EE.UU. manteniendo las tasas para los fondos excepcionalmente bajas, al menos hasta finales de 2014.
Las dificultades vienen provocadas por la subida del dólar que, por lo general, tiende a tener un efecto adverso sobre el precio y la rupia india, especialmente con la depreciación del 12% durante el último trimestre, que afectó a la demanda del mayor consumidor del mundo. Ante la falta de impulsos fuertes o convicciones, las idas y vueltas de expectativas de nuevas medidas de estímulo por parte de la Fed provocaron la mayor parte de la volatilidad en lo que va de año, algo que probablemente continuará en el tercer trimestre de este año.
Nosotros esperamos que aguante el importante soporte de 1.500, algo que sentará las bases para un impulso renovado al alza durante el segundo semestre, antes de alcanzar o incluso poder volver a romper el nivel de 1.800.
Cobre: aguantando el tirón
Es probable que el cobre sea uno de los metales industriales con mejores resultados durante los próximos trimestres, ya que se espera que la demanda aguante relativamente bien, dado que Chine tiene que volver a abastecerse; además, aun se espera el crecimiento en la economía global, pese a los puntos más débiles, particularmente en Europa.
Pero no basta con fijarse en la demanda, dado que la oferta también ha afrontado sus propias dificultades como la disminución de la producción por las interrupciones y la reducción del grado de calidad al envejecer las minas. Nuestra previsión es que el cobre de alta graduación cotice en el rango de 3,25-4,00 dólares, con el riesgo escorado al alza.

La agricultura depende de los factores climáticos
Los mercados del sector agrícola vuelven a estar marcados por el estrés ante las sequías en los Estados Unidos, con fuertes repuntes en las tres principales cosechas (trigo, maíz y soja) durante el mes de junio, luego de que aumentara el temor a que la producción estadounidense podría decepcionar por tercer año.
Durante el tercer trimestre, gran parte del movimiento del precio estará marcado por los informes meteorológicos, puesto que el calor y la falta de humedad están incrementando la presión bajista en la rentabilidad de la cosecha, con el riesgo de tener una producción menor de lo esperado que supondría la reducción de las reservas, pese al número récord de acres plantados.
Por lo tanto, es muy complicado prever los precios en estos momentos, dado que hasta el 90% de los movimientos de los precios están relacionados con los factores meteorológicos. Aunque no es demasiado tarde para observar un repunte en la rentabilidad, si la lluvia llega a tiempo, también estaría el riesgo vivir un otoño con precios más altos para el maíz y la soja para racionar la demanda. En caso contrario, los niveles de reserva seguirían cayendo.
En términos relativos, somos más partidarios de la soja de noviembre que del maíz de diciembre, ya que los niveles de reservas de soja estarán potencialmente muy bajos en el otoño del hemisferio norte, y estarán acompañados por una tendencia de fuerte demanda y unas perspectivas poco favorables de las cosechas sudamericanas.

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