
Un rumor corre por el mercado: la agencia Moody’s evaluaría subir la calificación de la deuda argentina. Todo comenzó la semana pasada, cuando en una nota periodística, el vicepresidente de la calificadora, Gabriel Torres, dijo que “en los números, la Argentina continúa mejorando la situación de deuda. Es posible que en algún momento eso resulte en un cambio de la calificación”. Actualmente, el país tiene nota B3 en Moody’s, con perspectiva estable.
Sin embargo, este lunes, la agencia anunció a través de un comunicado que está evaluando cambiar la forma en que mide la deuda local. Actualmente, el ratio deuda/PIB es del 40%, y se reduciría a la mitad debido a que no se tomaría en cuenta el endeudamiento intra sector público. Así, el ratio deuda/PIB sería solamente del 24%.
Gabriel Torres había indicado la semana pasada que “si bien nunca hay una fecha en particular para analizar la calificación de un país, el informe anual da una oportunidad de sentarse y ver”. El informe en cuestión será elaborado por Moody’s en febrero. Y la noticia se convirtió en uno de los principales drivers que encontraron los analistas para explicar una suba de hasta el 4,4% en los activos de la renta fija local, el día después en que comenzara a circular el rumor sobre el posible upgrade para la Argentina.
Consultado por Sala de Inversión América, Ariel Squeo, director del Instituto de Capacitación Bursátil (ICB), señala que “siempre es positivo que se ajuste la calificación desde afuera del país, y más en un momento como el actual, en el que le están bajando la calificación a todo el mundo”. Pero el experto también agrega que “la noticia en sí es un ni: no es que subiría la calificación por mejoras, sino que lo haría a partir de un cambio en la medición”.
En efecto, según Squeo, “no cambian los desafíos que hay para la Argentina en 2012. Lo positivo sería que se abra el mercado internacional para el país, ese sería un cambio importante: en este momento, no hay ni mercado ni anti-mercado”. Desde Inversor Global, el economista jefe, Diego Carlos Martínez Burzaco, coincide en el análisis: “Si Moody's cambia la nota de Argentina, será un cambio estrictamente por la metodología de esa agencia y no porque el país haya mejorado realmente”.
Federico Fiscella, administrador de carteras de la sociedad de Bolsa Rosental, se incorpora al debate. "Por ahora -asegura-, Moody's viene mostrándose un poco ambigua analizando nuestro país. Desde la óptica del endeudamiento, reconoce el cambio sustancial del perfil de endeudamiento, con plazos mucho más holgados, canjeando deuda en dólares por deuda moneda nacional y reemplazando al acreedor externo por internos. Sin embargo, en declaraciones posteriores, opinó que las restricciones a las importaciones pueden introducir "distorsiones macroeconómicas" que comprometan el crecimiento potencial de la Argentina". Respecto a las restricciones cambiarias de finales de 2011, también había efectuado declaraciones en la misma línea. Fiscella agrega entonces que "pareciera que la calificadora va a modificar la forma de cálculo del ratio deuda/PIB, dando solo un paso que podría concluir más adelante en una mejora de calificación, cuando se conozca el grado de avance en las negociaciones entre el nuevo ministro de economía, Hernán Lorenzino, y los tenedores de deuda en cesación de pagos".
Martínez Burzaco considera que “es claro que hoy la Argentina tiene mejores indicadores de deuda que otros países que tienen mejores calificaciones soberanas: el ratio deuda/PIB y el de intereses/exportaciones muestran mucha solidez en ese sentido. Sin embargo, el país es castigado por otros aspectos, como el clima de inversiones, la seguridad jurídica y el desprecio por las leyes e instituciones, entre otros puntos, y estos son factores que terminan jugando contra la calificación de la Argentina”. A esto se suma el default irresuelto, si se considera la deuda del país con el Club de París.
El director del ICB señala que el eventual upgrade no sería por mantener una tasa de crecimiento alta, ni por baja inflación ni por tener una posición fiscal robusta. “El mercado de bonos argentinos es activo pero por la tasa de interés que ofrece. En ese mercado, todo es oportunismo y especulación”, dispara Squeo. “Lo importante será cuando empiecen a mirar al país por su robustez”, agrega.
Para Federico Fiscella, la subida de calificación "es uno de los últimos escalones que restan para poder cerrar definitivamente el episodio de impago de 2001 y el posterior cierre de los mercados globales en su relación financiera con la Argentina. Claramente, va de la mano con la negociación que resta realizar con los “hold outs”.
Sobre la eventual subida de calificación para la Argentina, Ariel Squeo opina que “puede darse, no es una idea descabellada ni sería algo irracional, sobre todo teniendo en cuenta el contexto internacional. Pero cuando una mira la calificación de un país, mira su solvencia o intenta ver el riesgo de default. Y como inversor, lo que preocupa es la deuda corporativa”, dice en relación a la nueva medición, que excluiría la deuda dentro del sector público.
Según Squeo, para que la Argentina de el salto definitivo a los mercados internacionales, debería “enprolijar con continuidad las cuentas”. Y la continuidad debería ser por 5 años. Desde Inversor Global, Martínez Burzaco apunta que “por el momento, nada parece suponer que el país volverá a los mercados voluntarios de deuda. Esto es básicamente porque los spreads de riesgo de la Argentina, medidos por los CDS, siguen muy elevados respecto el promedio de la región”.
En Rosental tienen una visión más optimista, a juzgar por las palabras de Fiscella: "A nivel mercados financieros, sabemos que todo flujo de dinero esperado de cualquier activo financiero (método de valuación), cuando el costo del dinero disminuye, aumenta su valor actual. Como la medida haría bajar mucho la tasa de interés local, financiarse demandaría menos esfuerzo para todos los agentes económicos. Y todos los activos financieros se favorecerían enormemente por la menor sobretasa por riesgo soberano que tienen que cargar en sus emisiones, cada vez que acuden al mercado. Las cotizaciones se ajustarían rápidamente al alza, reflejando el mejor escenario financiero".
En cambio, el economista jefe de Inversor Global apunta que "la reacción positiva en el mercado local sólo sería de corto plazo, pero no cambiaría la visión de mediano plazo". Sin embargo, según el administrador de carteras de Rosental, "la Argentina merece ampliamente una mejora en su calificación, y más aún: la misma debería ser sustancial porque así fue la mejora". Pero no deja de encender una alarma: "no soy tan optimista respecto a la calificadora; creo que está dando un primer paso de cara a lo que sucedería si la Argentina cierra las negociaciones con los tenedores de deuda impaga. Creo que ese es el episodio que obligaría a una mejora de calificación".
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