El último 21 de julio, en su informe semestral sobre el estado de la economía estadounidense, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, afirmó que las previsiones para la economía eran “inusualmente inciertas”. Sin duda, ese día, el titular de la Fed dio en el clavo: en el último par de meses hemos visto estabilizarse la recuperación en los Estados Unidos. El Libro Beige destacaba una recuperación irregular y tibia, y las últimas actas del comité sobre política monetaria de la Reserva Federal, un organismo cuya percepción de las condiciones económicas se ha deteriorado sin duda desde la reunión anterior. Y a pesar de que “ningún miembro constató un riesgo significativo de desinflación”, ha habido un incremento general de la preocupación sobre el aumento de la desinflación. Si somos debidamente conscientes de la denominada orden dual de la Fed de mantener el máximo nivel de desempleo proporcional a la estabilidad del precio, la reunión del FOMC del 10 de agosto dio un paso hacia la adopción de nuevas medidas de alivio cuantitativo al decidir volver a invertir los procedimientos de vencimiento de las inversiones de Bonos Hipotecarios en los bonos del Tesoro de los EE.UU.
Frente a este escenario, no esperamos que el FOMC suba los tipos de los Fondos Federales por encima del horizonte de aquellas previsiones del segundo trimestre de 2011. Y de hecho, esperaríamos el anuncio de nuevas medidas de auténtico alivio cuantitativo de 1-2 billones de dólares, antes del final del cuatro trimestre de este año.
En el Viejo Continente, hasta ahora, Jean-Claude Trichet, titular del Banco Central Europeo (BCE), se está ciñendo escrupulosamente al guión: “más allá del medio plazo, el BCE trata de mantener una tasa de inflación cercana aunque por debajo del 2%. Asimismo, afirma que la estrategia de salida del BCE de la extraordinaria provisión de liquidez sin límites a los bancos de la Eurozona también está próxima a su fin. El problema es que los bancos de Europa siguen siendo adictos a la liquidez del BCE, por lo que la entidad monetaria comunitaria acaba de extender la disponibilidad de liquidez sin límites de dinero a tres meses. Mientras tanto, la Eurozona va a tener que lidiar con las drásticas medidas de reducción del déficit.
Por esos motivos, no esperamos que el BCE suba los tipos antes del final del segundo trimestre de 2011. Incluso cabe la posibilidad de que se vea arrastrado a la fuerza a presentar su propio programa de alivio cuantitativo. Pero en general, sospechamos que su cultura de lucha contra la inflación supondrá que tenga que abstenerse de ello.
En Japón, mientras tanto, la reelección del Primer Ministro Naoto Kan como líder del DPJ no va a contribuir demasiado a fomentar la creencia de que las cosas van a mejorar en el país. Si bien la reciente intervención para debilitar el yen tuvo al principio cierto éxito, sospechamos que esto será algo pasajero, ya que el resto de los países del G20 no van a querer sumarse a Japón en una intervención conjunta de la divisa, dado que todos los países quieren disfrutar de condiciones de negociación favorables, y por la condena generalizada que se suele dirigir a China sobre los tipos de la divisas diseñados para mantener el yen débil.
Naturalmente, el Banco Central de Japón (BoJ) no va modificar los tipos a corto plazo y puede que tenga previsto algún tipo de alivio cuantitativo para el segundo trimestre de 2011.
Con respecto al Reino Unido, no va a ser fácil que veamos muchos progresos a la vista del programa de mayor endurecimiento fiscal que se recuerda. Es evidente que el Comité sobre Tipos de Interés del Banco de Inglaterra (BoE) es consciente, y así asume un tono pacificador en sus discursos el titular del mismo. Coincidimos sin reservas con él en que la inflación va a bajar a medio plazo, y tenemos la sensación de que el BoE va a mantener los tipos en stand-by hasta al menos el segundo trimestre de 2011. Con toda probabilidad, la autoridad monetaria también retomará su programa de alivio cuantitativo antes de final de año, con un nuevo importe similar de 200.000 millones de libras.
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Portada: Un frente frío se aproxima a las economías occidentales
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