Los resultados de la encuesta de agosto de Banco de México reflejan en lo general la consolidación de un escenario de inflación más holgado y preocupación acerca del futuro inmediato en materia de crecimiento económico.
Las expectativas de inflación de corto, mediano y largo plazo mantuvieron la tendencia descendente de hace varios meses, sugiriendo una ausencia de riesgos inflacionarios significativos. Sin embargo, y aunque el pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB) para 2010 fue ajustado al alza, los proyectados para el último trimestre del año y para todo 2011 siguieron reduciéndose, quedando este último en 3,58%.
Pero el resultado más preocupante es el desplome de los últimos dos meses en el índice de confianza de los analistas, el cual cayó hasta 106 unidades, cuando apenas en junio estaba en 144, muy cerca de su máximo histórico. Esto sin duda tiene que ver con la fuerte desaceleración que aparentemente está atravesando los Estados Unidos, y quizá un tanto con la situación de inseguridad principalmente en el norte de México.
En consecuencia, el mercado ha ajustado a la baja sus expectativas de tasa de interés, llevando hasta 4,58% y 5,46% los estimados de cierre de 2010 y 2011 para los Cetes de 28 días, lo cual implica un alza de apenas 1% en la tasa de fondeo durante todo 2011.

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